Reseña "Más allá de la psicología" con Araceli Teixidó
Seminario del Campo Freudiano en Granada celebrado el sábado 16 de marzo de 2024.
Reseña de la clase impartida por Araceli Teixidó sobre el Seminario 1 de Jacques Lacan "Los escritos técnicos de Freud": Más allá de la psicología
XIII. La báscula del deseo.
XIV. Las fluctuaciones de la libido.
XV. El núcleo de la represión.

Reseña elaborada por
Auxi Sánchez
Araceli Teixeidó comienza diciendo que gran parte de la teoría analítica tiene que ver con el Amor; La pregunta que orienta estos tres capítulos es ¿Por qué la práctica analítica se ha transformado en el manejo de la relación analista-analizado. Es entonces cuando surgen los conceptos de transferencia, resistencia..
Es una dificultad en la lectura de Freud y en la lectura de estos capítulos Entonces toma referencias de Lacan, porque es muy útil y a partir de aquí Lacan formaliza las cuestiones en juego que están por venir en los sem. 1,3,4. Plantea una tensión entre “saber conseguir en psicoanálisis” y el vínculo transferencial.
El fenómeno de la transferencia manejado desde lo imaginario acaba convertido en una práctica de la sugestión, que es de lo que Freud quería apartarse precisamente.
Para el humano es la imagen tiene una función que unifica el cuerpo y marca el desarrollo libidinal.
Para Lacan las imágenes ideales que vienen del estadío del Espejo de un lado y de otro y van agrupándose en un núcleo constituyendo el yo. Su libido queda oscilando, el deseo bascula entre el yo y el otro. En este momento aparecen los, afectos, el enamoramiento, la agresividad.. Lacan se pregunta qué detiene estas oscilaciones y concluye que es la palabra, el acceso a lo simbólico, la palabra es lo único que unifica, hace luz o no.
Diversos autores habrían concluido en una cuestión identificatoria que apuntaba al analista como un modelo a seguir. Sin embargo ahí aparecía el fenómeno de la resistencia. Las asociaciones del paciente se detienen. Ya que cuando el paciente va hacia lo imposible de decir aparece el afecto hacia el analista y la transferencia se somete a las exigencias particulares de Amor de un sujeto.
El Amor habría devenido en un obstáculo en la cura analítica, situado en el registro de lo imaginario.
La función de la transferencia entre analista-analizante nos permite intervenir la función imaginaria, ya que aparece un afecto dirigido hacia el analista.
Lacan sitúa el símbolo como tercer elemento mediador, modificando la acción imaginaria entre estos dos sujetos.
Es bien sabido el encuentro de Freud con la transferencia, aparece como obstáculo.
Por eso se pregunta por aquello que obstaculiza el proceso de la cura cuando nada se le impone al sujeto. (El sujeto da con las dificultades que causan su estado fácilmente pero no es consciente en ese momento. Renuncia a la hipnosis, se da cuenta de que lo reprimido es algo que se renuncia a decir. Algo resiste ser dicho.)
Socorro García nos explica como Freud, en su obra “El yo y el ello”, nos invita a pensar la función del analista como a partir de concepto de Superyo como el Ideal del yo.
Freud hace una puntualización sobre el amor de transferencia, ¿es el amor de transferencia un amor verdadero?
Más tarde dirá el hombre contemporáneo se ha vuelto inhábil y atiende a cuestiones de conducta, adaptación y otras pamplinas y de ahí el problema de la formación del analista.
A partir de 1920 Freud realiza su teoría.. Lacan revisa a Freud, el estatuto del yo y explica como el Yo no es nada consistente, Lacan dirá que nadie quiso saber de ésto en 1920 ni quiere saber hoy.
Precisa que el Narcisismo nada tiene que ver con su objeto natural, se trata de una carga libidinal sobre una imagen del Yo.
Es una imagen dentro de otra imagen. Esa imagen es real pero no es la primera.
Miller. “Más allá de la psicología”.
Nos dice que para Lacan el yo no tiene más consistencia que la imaginaria y se constituye a través de una fractura. No se apunta a una esencia de lo humano sino a un quiebre de lo humano. También en “la báscula del deseo XIII” Lacan leyendo a Freud observa que hay un privilegio del estadío imaginario en la psicosis, da vueltas a la Psicosis viendo como el sujeto está atrapado en la libido narcisista.
En 1914, Freud concluye “Los escritos sobre el narcisismo”, se ve obligado a revisar su teoría de las pulsiones.
En 1917 en “Duelo y Melancolía” describe un hallazgo de una fuerza que domina el yo del melancólico y en el Contexto de la guerra conceptualiza aquello del hombre que no quiere su propio bien, la pulsión de muerte.
En 1923, en “el Yo y el ello”, explica se somete al Yo a imperativos, también se habla de él como un sistema de defensa, de protección tanto de elementos externos como internos. Y el ello es depósito de las pulsiones. Las tres dimensiones, el yo, la pulsión de muerte y los imperativos que fuerzan al yo.
Estructura “La génesis del yo” que es un ser corpóreo y, lo reconocemos por el dolor.
El superyo sería heredero del Edipo. El superyó y el ello estarían muy conectados o iguales. En el último capítulo “Las servidumbres del yo”, el yo es vivido como la residencia de la angustia.
¿Qué vio Lacan en “La Introducción al Narcisismo”?
Freud dice que en el narcisismo lo que se inviste es una imagen que se libidiniza, y Lacan trae aquí su esquema del Espejo que muestra como “Una imagen real es vista como una imagen virtual”. El acento para Freud está en las escisiones que el Yo va produciendo de sí mismo tal y como se confirma en la segunda tópica freudiana.
En el punto 2, capítulo “Las fluctuaciones de la libido” se detiene para hablar de la Ignorancia. El deseo es el deseo del otro. Una de las vías del deseo es el Otro.
La noción dialéctica de la “ignorancia” se constituye en la perspectiva de la verdad. En su verdad hay un fondo de ignorancia, algo que se conoce y se deniega, se ignora a pesar de que está presente y operando su vida. Lacan señala la Paradoja de que el yo como función de conocimiento, señala el desconocimiento que orienta y dirige el desconocimiento.
Así como en el ocaso del Edipo aparece el Superyó, como introyección de la figura paterna, Lacan lo cuestiona, dice que se trata de una inversión. Así como al final del estadío del Edipo aparece el superyó,al final del estadio del Espejo, aparece un movimiento de báscula, el fenómeno de la transitividad.
Se muestra que entre el niño y el semejante existe un dominio inestables. En el estadío del espejo remite a una imagen que anticipa el dominio motriz , pero en su finalización resta una basculización entre el dominio motriz y la imposibilidad que tiene.
El cuerpo como la superficie como forma .
En el seminario 10, volverá a tomar este concepto como aquello que angustia. El niño se confunde todavía con esta imagen especular que le ofrece el niño. Aquello que no se ve en el espejo y que angustia. Lacan volverá a tomar todos esto aspectos imaginarios.. por la “forma vacía”, significa que la coordinación motriz se asume como propia aunque todavía no se experimenta en el cuerpo , es una apariencia.
Reconoce en el otro como una relación basculante, donde el otro es completo yo soy fragmentado.
El hombre fracasa siempre en la síntesis, la experiencia siempre oscila entre el yo o el otro y eso siempre lleva al deseo de destruir al semejante como imagen. La salida de la tensión agresiva puede ser la destrucción del otro.
Por otro lado, cuando por vía simbólica al sujeto le viene la imagen de lo que lo recompone, el yo ideal, se produce el enamoramiento, hay una evolución del sujeto por la estructura imaginaria y una maduración del deseo según Freud. El sujeto de lo imaginario ama a quien completa su imagen, pero eso no es la transferencia.
Freud en “el yo el ello”, dice el yo es la superposición de las identificaciones con los objetos amados que le permitieron adquirir su forma. La báscula es el mecanismo fundamental en torno al que se configura todo lo que ese refiere al ello .
(En Función y Campo de la Palabra señala que puede haber una salida masoquista por el estadío del espejo “el objeto del otro”. Hay un masoquismo primordial como posición de objeto que el otro ocupa, secundariamente a la falta de adecuación entre sujeto y objeto, en la angustia especular humana. Es un posición estructural, no se refiere a la perversión sexual.)
En niño sustituye a la tensión dolorosa de la presencia y ausencia de los adultos por un juego, en el que se hace dueño de ésto. En el punto de lo imaginario,la presencia , ausencia, gobernándolas y después de ésto hay un resto por lo que aparece “el fonema”, una manifestación del lenguaje por la que destruye el objeto.
El sujeto se constituye por el No. La relación imaginaria primordial brinda el marco fundamental de todo erotismo posible. El amor refiriéndose a lo simbólico del pacto, al compromiso que incluye al sujeto en el sistema universal de los símbolos del lenguaje. No hay amor que pueda realizarse en una comunidad humana sino es a través de un pacto y, cualquiera q sea la forma q adopte siempre tiende a aislarse en determinada función. Para ver en el interior del lenguaje y en su interior, es lo que se llama función de lo Sagrado, función que está más allá de la relación imaginaria. Lacan no sabe cómo alinear en este momento la función imaginaria con la simbólica pero hay un simbólico que absorbe la pulsión de muerte y lo encarna.
Araceli cree que es del mismo tipo del “maná” de F y C, poder oculto que se manifiesta en diferentes obras.
También con Miller el símbolo no carece de elementos religiosos, pero eso sagrado va siendo traducido por goce en los sem. 7,8,9 y 10. En el ultimísimo Lacan constituye la dimensión trascendente de lo simbólico.
En cuanto a la técnica analítica Lacan dirá que consiste en cortar las amarras de la relación con el otro. Una conversación que no se aviene a las reglas de la cortesía. En el plano imaginario se produce la oscilación del Espejo haciendo surgir entradas y perspectivas no previstas.
En “Las fluctuaciones de la libido”, algo limita la función agresiva. Hay algo que estabiliza esa función.
Pero la agresividad tiene una función formadora, ya que solo en su límite se produce una agresión.
La alineación del deseo del otro ya se observa en el mundo infantil.
La imagen concentra la experiencia corporal y lo remite a la imagen que anticipa la coordinación motriz.
La libido muda, y lo imaginario marca el deseo del hombre.
La cuestión ética que el problema del amor plantea a Freud, él nos dirá que cuando la paciente desarrolla sentimientos de amor hacia el médico, debe de reconocerlos pero sin satisfacerlos. Y además él apunta a las elaboraciones, a la salida simbólica a esto que está ocurriendo.
Lacan se acerca mucho más a los planteamientos freudianos más que a los analistas de la época.Pero también recurre a Balint. Critica los desarrollos de aquella época en cuanto al manejo de la transferencia como imaginario.
Balint toma el concepto de amor genital y lo analiza. Lacan dice ¿qué es ese amor genital?
Balint. Amar es algo que se educa, el buen cuidado del niño impedirá que sea egoista masoquista agresivo, dando una sobrevaloración a lo educativo. El amor genital es doblemente artificial, lo plantea como algo de una exigencia social. Sólo el sistema de un yo sano soporta esa tensión.
Lo que se llama amor genital es una mezcla de satisfacción genital con relación de amor genital, es crítico con sus propias indagaciones pero concluiría con el amor genital como priviliegiado al que se puede llegar siendo bien educado.
Lacan nos dice que Balint parece empeñado en hacer existir eso que no consigue demostrar, que espera encontrarlo y lo trata como existente “atando así un pesado fardo a espaldas de los hombres”. Lacan remite el Amor a lo simbólico como pacto.
Para Balin el criterio de realidad debía ser el del analista, cuestión que Lacan criticará ésto, no debe ser el del analista, sino el del analizado.
Algo pasa al orden del Amor correlativo a una maduración del deseo. La idea de la maduración del deseo la podríamos relacionar con la idea de que el deseo evoluciona desde el estadio especular a uno simbólico, por el que la libido fluctúa de la imagen del yo al objeto y la palabra.
En el enamoramiento el se produce una fluctuación hacia el Ideal del yo, y en el psicoanálisis igual, pasando el analista al lugar del Ideal del yo.
Araceli destaca en cuanto a la técnica, lo verdaderamente importante es la asociación libre, la imagen del yo y la relación con el otro vacila al soltarse la palabra, y con ello se produce una relación de enamoramiento artificial, distinguiendo de esto el estado amoroso que requiere unas condiciones precisas.
La relación analítica supone el establecimiento de la transferencia, distingue el fenómeno de la transferencia como fenómeno imaginario de la transferencia como dialéctica.
Volviendo a Balint, el progreso analítico se realiza en la tendencia del sujeto a analizar el amor primario, esta posición de analista es completamente diferente a Lacan que se sitúa en la posición dialéctica.
Lacan en “Función y Campo de la palabra” piensa que no hay que dar una respuesta de amor al sujeto sino que hay nombrar el deseo, para situarnos en el ideal del yo, se trata del renacimiento del deseo por la palabra, de pasar del nivel imaginario al nivel simbólico cuando se nombra al deseo X.
Si Freud le hubiese señalado su interés por la señora K a Dora, aquí la fluctuación libidinal se hubiera detenido al provocar un estado de enamoramiento. Si hubiese nombrado al sujeto su deseo, Freud se habría colocado en la posición en ideal del yo cuando el sujeto hubiese conquistado su yo ideal, por haberse apropiado de su deseo, para que el sujeto coloque al analista en el ideal del yo, éste debe haber contribuido a reintegrar el yo ideal del sujeto, por una operación simbólica y no por la vía imaginaria.
Pero Freud operó desde sus prejuicios, no desde el deseo de Dora.
EL NUCLEO DE LA REPRESIÓN
Lacan insiste en la dimensión ética del trabajo que propone, la palabra del oyente puede ser tan enajenante como la imagen especular, pudiendo generar la agresividad del sujeto que habla. Esta agresividad que surge en la relación analítica puede ser el efecto de la mala intervención analítica, hay algo de la constitución imaginaria que hay que ir agotando.
Después nos remite al “hombre de los lobos”, como neurosis narcisista.
La regresión está ligada a una experiencia traumática, el espectáculo del coito “at ergo” de los padres.
Si en momento inicial hay algo que impacta al sujeto, no hay recursos simbólicos en ese momento para dotarlo en un significado concreto.
Ahí hay una “acuñación o fijación de goce”, esa primera marca se sitúa en un insconsciente no reprimido , la represión aparece después, no se significa pero organiza el desconocimiento.
Y eso va a repercutir en como organiza las relaciones de ese sujeto en la casa, familia y como posteriormente como relación erótica. El sujeto ya se realiza en una dialéctica simbólica. Lacan explica como los personajes externos pueden tener una función de pacificación como el nombre del padre. El maestro y una serie de figuras de prestigio que pacifican la relación con el padre. La introducción del sujeto en el mundo del lenguaje.
El papel de la neurosis tiene el mismo sentido que una cura, porque permite integrar y es un intento de restablecimiento de aquello dañado en la trama simbólica.
En este segundo momento, es decir, el momento de la represión ocurre cuando el sujeto ya si posee un bagaje simbólico, ese núcleo queda como indecible.
Se percibe que hay una fijación donde faltan palabras del otro para poder ser significadas, el núcleo traumático es a partir de lo que se organiza todo lo demás.
El núcleo de lo traumático. Hay una marca de desconocimiento silenciosa, no significada que tiene efectos de retorno permanente, organizando el desconocimiento del sujeto, entonces ¿qué es lo que cura y de qué modo? Lacan se opone a considerar la práctica analítica como mágica.
Aquí nos vuelve a remitir a esa nominación que el sujeto puede reconocer su deseo y hay algo más, después Lacan propone la idea del superyó, el inconsciente es una escisión del sistema simbólico, la cual se produce en la relación del sujeto con la ley (caso del sujeto musulmán), la idea del inconsciente consecuente con la de Freud es la de un texto ya escrito que se restablece por el trabajo analítico y del que los huecos van a ser recordados o reconstruidos.
El progreso del psicoanálisis se produce en el momento que se encuentran esos puntos de fractura, ahí se reproduce la historia del sujeto es cuando se identifica como una resistencia, porque el sujeto no puede decir nada de eso. Se trata de que el sujeto pueda simbolizar con la ayuda del analista que también interpreta y construye, pasando de lo imaginario a lo simbólico, restituyendo una imagen y su ley. El analista se equipara al Superyó, está en el lugar del Yo.
El superyó es una instancia ciega y repetitiva igualada a la ley, no integrable en la historia del sujeto, hay una ley universal y un deseo singular por el que el sujeto deberá integrarse, el fin de análisis para Lacan en esta época deberá situarse en torno a la legalidad edípica.
A través de las preguntas Araceli finalmente aclara cuestiones del tipo de la dialéctica en cuanto a la vía simbólica.
Por esta vía va proponiendo cambios en la dialéctica del caso, se observa en el discurso del paciente. La buena intervención promovería movimientos dialécticos de carácter positivo.
Freud piensa que en la postura melancólica el sujeto se apropia, la sombra del objeto ha caído sobre el yo, y todos los reproches que se hace son reproches al otro. Y es el precursor del superyó. Es una introyección, en el sentido de no poder separarse del objeto, no poder hacer el duelo.
En cuanto al Amor genital la postura de Lacan es que no hay un privilegio de la pulsión genital.
Mª Auxiliadora Sánchez Tejada.







