Hacia Freud
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Hacia Freud

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Reseña de la clase impartida por Enric Berenguer


Rocio Arias


Reseña de la presentación de Enric Berenguer sobre el "capítulo I: Hacia Freud" del Escrito de Jacques Lacan: “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” en el Seminario del Campo Freudiano de Granada el 28 de octubre de 2017.


HACIA FREUD

 

Es un texto sobre la psicosis, pero no solo, porque para Lacan hablar de la psicosis es hablar de una clínica que revela lo que en ese momento llama la estructura, es decir, en la clínica psicótica aparecen una serie de fenómenos que muestran la división profunda que caracteriza a toda relación del sujeto con la palabra y el lenguaje, división que se puede plantear a muchos niveles.

En su escrito "Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis" Lacan distingue el campo del lenguaje como algo que le viene impuesto de fuera al sujeto, viene del otro, y es un campo porque define los límites de un mundo, definición en la que, de entrada, el sujeto no tiene nada que decir. Por el contrario la función de la palabra, es decir, la dimensión del decir, del habla, plantea el problema de qué tiene que decir el sujeto, implica la problemática del quién habla, la problemática del "yo". A esta división añade la existente entre el yo imaginario y la posición del sujeto de la palabra.

Lacan parte de la idea de que decir "yo" es un acto que supone asumir una posición respecto al lenguaje que es un campo en el que hay una presencia fundamental del otro y el lugar del sujeto en ese campo no está garantizado.

 

En esta primera parte de su escrito, Lacan va a construir una teoría de la alucinación psicótica como un trastorno del lenguaje, que revela la propia estructura del lenguaje y explica las dificultades que supone asumir el lugar del "yo" de la enunciación.

 

Para detenerse en esta primera parte del texto, Berenguer nos explica primero cuáles son los antecedentes de este escrito centrándose  en  "Acerca de la causalidad psíquica", en el Seminario III de Las psicosis, para pasar al estudio del la propia "Cuestión preliminar". De "Acerca de la causalidad psíquica" va a deternse en algunos párrafos. Lacan está inmerso en un debate con la psiquiatría de la época y en concreto con Henry Ey quien construye una teoría que se llamó "organodinamismo", que sitúa la causalidad de la enfermedad en un real orgánico. También existe otra teoría que sostiene que la enfermedad se desencadena por mecanismos psicológicos como son el choque emocional, efectos traumáticos inconscientes....que Henry Ey rechaza. Lacan no se siente cómodo con ninguna de ellas, y aunque en este texto no va a poder dar una respuesta, va a avanzar hacia una teoría propia. Se centra en la creencia delirante, mecanismo  que toca el corazón mismo la psicosis y que Henry Ey considera como un fenómeno de déficit, como un error. Para Lacan no es un error, es un fenómeno que tiene una realidad y se pregunta cuál es el fenómeno de la creencia delirante: es el desconocimiento, dice,  pero un desconocimiento que contiene una antinomia, pues implica un reconocimiento previo, es decir hay conocimiento de algo pero no hay reconocimiento de que eso es suyo, y lo central es saber qué conoce de él sin reconocerse en ello.Lacan va progresando así hacia una teoría del reconocimiento. Lo esencial para Lacan, es que en las alucinaciones, intuiciones, interpretaciones, fenómenos de influencia o de automatismo, más allá del nivel de realidad que les otorga, la sensorialidad experimentada por el sujeto en ellos, el grado de creencia que les asigne; lo importante es que todos apuntan a él, lo cuestionan, lo desdoblan, los interroga, le producen perplejidad, le hacen eco; es decir, lo importante es su  carácter de autorreferencia  en su dimensión más estructural: son algo que viene del otro y apunta al ser del sujeto. La locura es vivida por el sujeto en el registro del sentido y no es separable del problema de la significación para el ser humano en general. En los fenómenos psicóticos vemos la complejidad de cómo el sujeto se sitúa en el campo del lenguaje y de la palabra en la que algo de lo más profundo de su posición se manifiesta a través de vías muy complejas y diversas. Esto nos va a permitir entender una serie de fenómenos cuya matriz común es que son trastornos del sentido. Finalmente Lacan nos invita a estudiar las significaciones de la locura a través de los modos originales que muestra el lenguaje: cito " ese acento de singularidad, esos híbridos del vocabulario, ese cáncer verbal del neologismo, ese naufragio de la sintaxis, esa duplicidad de la enunciación..." y otros.

 

En cuanto al Seminario III, Las psicosis, es un paso más para situar la complejidad de este mecanismo que tiene que ver con este reconocimiento que a su vez es un no reconocimiento como propio. Lacan va a tratar de situar este mecanismo como causalidad de las psicosis. Para ello recurre a su texto"Respuesta al comentario de Jean Hyppolite sobre la "Verneinung" de Freud", en el que va a pensar este mecanismo en términos de rechazo (Verwerfung) que va a traducir como forclusión. En efecto a partir del estudio del texto de Freud "La negación" que discute con J. Hyppolite, va a plantear las diferentes formas de reconocimiento y las diferentes formas de asumirlo. Y se pregunta si el conocimiento- no reconocimiento no es solo patrimonio de la psicosis.  Lacan piensa que hay dos formas diferentes de situar la dialéctica del reconocimiento/no reconocimiento. Estudia el caso de Freud en el que una paciente le cuenta un sueño y a la pregunta de éste de quién puede ser la persona del sueño, ella dice "no es mi madre". Freud señala que es un reconocimiento en el inconsciente y un no reconocimiento en el yo y  Lacan concluye que en la neurosis el sujeto sabe que la castración existe pero la reprime. Pero a partir del estudio de la alucinación negativa del caso del Hombre de los lobos,  señala que  el rechazo del H. de los Lobos es distinto a la represión, y produce una alucinación. Este fenómeno, piensa Lacan, permite situar algo que Freud había planteado en distintos textos sobre la psicosis, y es que el psicótico rechaza una parte de la realidad. El ejemplo clínico de Freud le sirve a Lacan para pensar que no se trata de una parte de la realidad sino que se rechaza algo específico y se preguta ¿qué es lo que rechaza distinto de la castración? Y esta pregunta es el punto central de la elaboración que recorre todo el Seminario III y al final del mismo concluye que ese rechazo específico es la forclusión del Nombre del Padre.

 

En "De una cuestión....", Lacan se plantea un debate a partir de una doctrina de la psiquiatría del momento que explica las alucinaciones como un error de percepción, en las que el percipiens es el sujeto, y el perceptum es la alucinación. Dicha teoría sostiene que el mundo es una realidad que nos llega por la percepción, y el yo sería una instancia unificadora de la multiplicidad de las percepciones con una base orgánica en el sistema nervioso central. El error estaría causado por un trastorno neurológico que imposibilitaría dicha capacidad de síntesis del yo. Lacan aduce que en la psicosis no hay un trastorno neurológico y que dicha síntesis imaginaría puede verse afectada por otros mecanismos. Sostiene que más allá de la percepción está el lenguaje como una realidad múltiple y la cuestión es cómo el sujeto consigue una síntesis no fundada en el sistema nervioso central sino que se alcanza por un proceso de asunción de una posición subjetiva. Lacan plantea que hay una polifonía de la cadena significante que habita al sujeto, la cadena significante es de alguna manera una voz interior que está en el sujeto, que se impone, y al mismo tiempo es algo exterior hasta que el sujeto se la apropia por una atribución subjetiva, para que eso que está en mí sea yo tengo que atribuírmelo. Es un consentimiento a reconocer como propio algo que está mí. Y el sujeto entra en una relación de tiempo que es necesario para concluir "yo digo esto". La cuestión es cómo el sujeto se sitúa con una voz propia en esa polifonía. Y la síntesis imaginaria alcanzada en el estadío del espejo no basta para garantizar que el sujeto pueda situarse como Uno frente a una estructura que es múltiple, paradójica, fragmentada, equívoca, que en cierto modo contamina la propia estructura del yo. El sujeto parte de una situación de paradoja en la que no puede encontrar un índice de lo que es como sujeto del lenguaje, y Lacan plantea una teoría de lo que es la atribución subjetiva, proceso por el cuál el sujeto va a conseguir situarse con respecto al lugar de la enunciación diciendo yo. Frente a la paradoja de no encontrar un índice de lo que es como sujeto del lenguaje, da un salto, dice "yo", pero se topa con un agujero, y la conclusión para Lacan tiene algo de certidumbre anticipada, es decir, es anticipar que yo asumo la responsabilidad de hablar, de ahí surgirá algún tipo de certidumbre. Una certidumbre que es dialéctica, es decir pasa por el otro, , es del orden del acto, es un riesgo, una apuesta que puede salir bien o no, dicha apuesta tiene que ser validada por el otro. En la psicosis sería una certidumbre apriorística, sin pasar por el acto de asumir la enunciación.En este proceso se ponen de manifiesto una serie de paradojas que se plantean por la complejidad de la estructura de la palabra, que venga del otro o de uno mismo siempre divide. Cuando viene del otro nos obliga a tomar partido, y  cuando es la del propio sujeto éste está en tensión con respecto a la posibilidad de asumir o no las consecuencias de su palabra.

Lacan va a ilustrar esta temporalidad compleja de la atribución subjetiva a través de un fenómeno desgajado de una presentación de enfermos ; la alucinación "marrana". En este caso se trata del fracaso de dicha atriución subjetiva. Es una mujer psicótica que se separa de forma repentina de su marido que la amenazaba con despedazarla. Tiene una serie de sospechas, de temor de que la familia política pueda hacerle algo, pero es algo, dice Lacan, inespecífico, son fantasmas vagos. Está en una situación de conmoción subjetiva no por las sospechas de amenazas por parte de la familia política, sino que se trata de ella, de la separación de su marido, su situación la supera, el sujeto está dividido, tachado, no tiene los elementos simbólicos frente a esta situación. En la entrevista con Lacan ella le cuenta que al cruzarse con un vecino éste le ha proferido la palabra malsonante "marrana". Lacan explica que no se trata de una proyección en el sentido de que ella escucha su propio mensaje de forma invertida. Le pregunta qué es lo que ella misma podría haber dicho, y ella le responde que le ha dicho "vengo del fiambrero". Lacan señala que no hay una intención agresiva hacia el otro, no es un insulto, es una frase neutra como para interpretarla como un retorno en espejo. Es una frase alusiva para ella misma, su propia palabra la divide, y entonces escucha "marrana". Pero se trata de una alusión indeterminada, no sabe ni a qué ni a quién alude, siente perplejidad ante la misma, la utiliza como si se estuviera protegiendo de un peligro, de una suposición vaga de cosas que vienen del otro. Pasada la pausa, la vacilación, tras el "vengo del fiambrero" la indeterminación toma fin con la aposición de "marrana". Es como si en "vengo del fiambrero" ya estuviera implícita la palabra marrana, como si esta palabra hubiera estado anticipada, pero le cuesta seguir la temporalidad de la construcción de la cadena significante. Hay como un retardo. Es una palabra que nombra algo del goce del sujeto, marrana nombra lo que ella cree que es para el otro, un objeto degradado. Así pasa de la incertidumbre a una certeza que no es dialéctica, no reconocida como propia, sino que es atribuida en la psicosis a una voluntad de goce del otro.

Lacan va a hacer referencia a las frases interrumpidas de Schreber, es decir una frase que conduce a un punto de indeterminación. El psicótico tiene una dificultad para situarse en esa dimensión de intervalo, en esos momentos en que algo de las identificaciones que sustentan al sujeto en su relación con la cadena significante vacilan, y esto está relacionado con un fenómeno estructural, es decir, nadie sabe exactamente lo que va a decir, porque hay una temporalidad de la frase, el sentido de lo que uno dice y el que el otro le da, está indeterminado hasta que no se produce un cierre. La frase es múltiple hasta que se produce un efecto de sentido. La cadena significante siempre es equívoca, no hay conclusión sino que hay un ¿che vuoi? y el sujeto tiene que concluir sobre eso. El neurótico concluye con su fantasma, y en la psicosis, esa conclusión viene atribuida a la voluntad de goce del otro. Es una conclusión opaca, una certeza vacía cuyas conclusiones el sujeto desconoce y puede hacer que el sujeto desarrolle un delirio.

Rocio Arias


 

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